La zona de Mojácar y Garrucha concentra buena parte de los ciclistas de la costa, incluida una comunidad importante de residentes extranjeros que ruedan todo el invierno. Atendemos también en inglés.
La ruta desde Mojácar por la costa hasta Villaricos y la subida a Bédar son terreno habitual de quienes vienen al estudio. Si haces esos kilómetros cada semana, la posición se paga sola.
Mojácar y Garrucha concentran buena parte del ciclismo de la costa, y una parte grande de esos ciclistas son residentes extranjeros que ruedan todo el invierno. Gente que hace muchos más kilómetros aquí de los que hacía en su país, con mejor tiempo y en carreteras más vacías. El volumen sube y la posición pasa a examen.
El estudio se hace en inglés o en español, y el informe técnico se escribe en el idioma que prefieras. Hay una versión completa de esta página en inglés por si te resulta más cómodo leerla así o quieres pasársela a alguien: bike fitting in Mojácar and Garrucha.
Son quince minutos por la costa. Ni siquiera hace falta meter la bici en el coche si no quieres: hay quien se viene pedaleando desde Garrucha, hace el estudio y se vuelve probando la posición nueva por el camino.
Cada terreno castiga una cosa distinta, y la costa del Levante tiene tres muy marcadas:
- La costa hacia Villaricos. Llano rápido y viento. Se rueda muchas horas en la misma postura, agachado y con peso en las manos: es donde aparecen las manos dormidas y la tensión cervical.
- La subida a Bédar. Pendiente sostenida, cadencia baja, mismo apoyo isquiático repetido miles de veces. Aquí se delata la altura del sillín.
- Las rampas de Sierra Cabrera. Cortas y duras, de pie y sentado alternando. Delatan las calas y el retroceso del sillín.
Si rodáis en grupo y varios queréis pasar por el estudio, dínoslo al reservar: encadenamos las citas en la misma mañana para que no tengáis que venir cada uno un día distinto.