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Por qué la regla del 109 % ya no sirve para poner el sillín

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7 min de lectura

Respuesta corta

La regla del 109 % fija la altura del sillín multiplicando la medida de la entrepierna por 1,09. Es un punto de partida razonable y nada más: se dedujo en los años sesenta con ciclistas de competición y no tiene en cuenta la longitud del fémur, el tobillo, las calas ni el grosor de la suela.

Ciclistas rodando a gran velocidad, con la imagen movida por el barrido

De dónde sale la fórmula

Viene de un trabajo de Hamley y Thomas publicado en 1967, que buscaba la altura de sillín con la que un grupo de ciclistas rendía más en un test de potencia. El resultado fue ese 109 % de la entrepierna, medido desde el eje del pedalier hasta la parte alta del sillín. Años después Greg LeMond popularizó una variante con otro coeficiente y otro punto de medida, y de ahí nació la confusión de la que todavía vivimos: hay varias «reglas» que no miden lo mismo y se citan como si fueran intercambiables.

Conviene recordar qué era aquel estudio: una media de un grupo pequeño, optimizada para producir vatios en un test corto. No para que no te duela la rodilla en el kilómetro 120.

Qué asume la fórmula sobre tu cuerpo

Que la entrepierna resume tu pierna. Y no la resume: dos personas con la misma entrepierna pueden tener fémures que se lleven varios centímetros. Con el mismo sillín a la misma altura, sus rodillas trabajarán en ángulos distintos, y esos grados son justo lo que decide si hay molestia o no.

Tampoco contempla nada de lo que ocurre por debajo:

  • El tobillo. Quien pedalea con el talón caído y quien pedalea de puntillas necesitan alturas diferentes con la misma pierna.
  • Las calas. Su adelanto cambia la distancia efectiva al pedal, y el grosor de la suela y de la propia cala añade milímetros que la fórmula ignora.
  • El sillín. La medida se toma a un punto que depende de la forma y el acolchado, así que el mismo número da posiciones distintas con sillines distintos.

Qué se usa hoy en su lugar

En lugar de una longitud se mide un ángulo: cuánto se extiende la rodilla en el punto más bajo de la pedalada. El rango de referencia más extendido en la literatura de bike fitting está entre los 25 y los 35 grados de flexión, y dentro de ese margen la cifra concreta depende de la persona, de la disciplina y de lo que su cadera permita.

La diferencia de fondo no es el número, es el método: el ángulo se mide en movimiento, a tu cadencia, y se comprueba antes y después de cada cambio. Una fórmula te da un valor; una medición te dice si ese valor te funciona a ti.

Las otras fórmulas que circulan

Conviene saber que no hay una regla, hay varias, y que se confunden entre sí porque no miden desde el mismo sitio:

  • El 109 % (Hamley y Thomas). Entrepierna por 1,09, del eje del pedalier a la parte alta del sillín.
  • El método LeMond. Entrepierna por 0,883, pero medido del eje del pedalier a la parte alta del sillín siguiendo el tubo. Otro coeficiente y otra referencia: mezclarlos da errores de centímetros.
  • El método del talón. Pedalear con el talón apoyado hasta que la pierna quede extendida. Es el más rápido y el más grosero: depende de cómo bascule tu pelvis mientras lo compruebas.

Las tres pueden dejarte en un sitio razonable. Ninguna te dice si tu rodilla está trabajando bien, que es la pregunta de verdad.

¿Entonces la regla no vale para nada?

Sí vale para una cosa: para no salir a rodar con el sillín absurdamente bajo el día que estrenas bici. Como referencia de partida está bien, y es infinitamente mejor que ponerlo a ojo.

El error es tratarla como un destino. Si llevas años ajustando el sillín con una fórmula y arrastras una molestia que no se va, el problema probablemente no sea que hayas calculado mal: es que la fórmula no tiene manera de saber cómo es tu cadera.

Escrito por

Edu Fresno, fundador de Bibobici

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